domingo, septiembre 25, 2016

Negro sobre blanco

La noche del asesinato
todos caminamos hacia el encuentro.
Fuimos testigos del mandato 
y las almas se fueron pronto. 

Labramos el jardín de baldosas cristalinas
y demolimos la vida del molino.
Había esqueletos de carbón calcino, 
en las mesas, carcajadas y risas. 

De la noche quedó la sangre
que se llevó cada una de una de las palabras.
Subimos al techo para ahuyentar el hambre
y aullamos a Marte, esperando que el telón abra.  

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